Este medio de transporte es utilizado por 230.000 alumnos diariamente.

En el años 2015, un total de 27 autobuses escolares se vieron implicados en accidentes en los que resultaron heridos 9 ocupantes.

El 90% de los accidentes en el transporte escolar se producen al subir o bajar del autobús.

Campaña de Vigilancia del trasporte escolar

Entre el lunes 16 y el viernes 20 de enero,la DGT lanzó una campaña de vigilancia del trasporte escolar. Aunque es un medio de transporte seguro, tal y como muestran las cifras de siniestralidad vial, se decidió realizar una vigilancia especial que debido a la vulnerabilidad de sus pasajeros y a las vías por las que se suele circular, en su mayoría carreteras convencionales, necesita de una especial vigilancia para mantener estos niveles de seguridad.

Las inspecciones que realizan los Agentes consisten en un primer control de carácter administrativo sobre las autorizaciones y documentos que deben de tener éste tipo de vehículos y un segundo control de tipo técnico y de los elementos de seguridad del vehículo que exige la norma, así como los requisitos especiales que debe cumplir el propio conductor, como son el permiso de conducción, los tiempos de conducción y descanso.  En el caso de la Inspección Técnica del Vehículo, la periodicidad de inspección de ITV para los autobuses, es de 1 vez al año durante los primeros 5 años desde su primera matriculación y posteriormente cada 6 meses.  

Según datos de las Naciones Unidas, un 90% de los accidentes en el transporte escolar se producen al subir o bajar del vehículo o en los momentos inmediatos. Informes realizados en Estados Unidos señalan que la mayoría de las veces que un niño muere por un accidente de autobús escolar, la víctima estaba fuera del mismo. Según estos mismos datos, en el 75% de los casos se trataba de un menor de 9 años.

Recomendaciones para mejorar la seguridad vial

El papel de los centros escolares, empresas de  autocares y de los padres es fundamental y conviene que se involucren activamente en formar a los niños desde pequeños en los temas de seguridad vial, para que así sean conscientes de la importancia de la seguridad en aras de prevenir accidentes evitables.

Se puede aprovechar el propio trayecto del autobús escolar para dar la educación vial mientras dura el trayecto, ya que así el alumno será más receptivo al impartir educación vial en un contexto distinto y por lo tanto novedoso, y además el alumno podrá ver la aplicación de lo que se le trata de transmitir de una forma más inmediata y directa.

La educación vial impartida en los colegios no debe limitarse al interior de las aulas, sino que debe preocuparse de los alumnos una vez que abandonan las aulas.

Pedir la colaboración de las policías locales para proteger a los pequeños en sus trayectos casa-colegio, evitando riesgos.

Establecer medidas de seguridad en la parada del autobús escolar en el colegio, evitando vehículos en la zona, y con señalizaciones que posibiliten el cruce de dicha vía por los alumnos con las debidas condiciones de seguridad.

Consejos para los padres y cuidadores

Los niños deben aprender a comportarse con seguridad en todo momento: como peatones, en nuestro vehículo, en bicicleta, o cuando suben y bajan del autobús o viajan en él. Deben hacer siempre caso a los responsables, conductor y acompañante, y recordarles que deben actuar correctamente en todo momento, por él y por el resto de ocupantes.

Hay que evitar que los niños lleven objetos sueltos, debiendo meter todos sus utensilios en su mochila para que no se les caigan las cosas por el camino ni cuando están cerca del autobús.

Nuestro ejemplo es importante durante el trayecto a la parada. Si hay que cruzar, hágalo por los pasos para peatones y respetando los semáforos, sirviendo de ejemplo para los pequeños: mirar antes de cruzar, primero a la izquierda, luego a la derecha y de nuevo a la izquierda, asegurándonos de que no viene ningún coche.

Si espera a su hijo con el coche a la parada, no lo aparque en el lado contrario al del autobús, pues le obligará a cruzar la calle, lo que implica un riesgo por el tráfico y por las zonas «ciegas» del autobús. Espere en el mismo lado de la calle en que lo hará el autobús.

Recomendaciones para subir o bajar del autocar

Cuando se acerca el autocar hay que mantenerse siempre alejado a unos dos metros de distancia de él, y dejar que el autobús se acerque hasta la acera.

Esperar hasta que el autobús se pare, la puerta se abra y el conductor o la persona encargada dé su visto bueno para entrar o salir del autobús.

No empujar a otros niños para subir el primero, ni correr al subir o bajar del autobús.

Nunca caminar por detrás del autobús porque el conductor no podrá verte. Es una situación de especial peligro.

Al subir o al bajar, utilizar los agarres para evitar caídas. Cuando se baje del autobús, tener cuidado de que la ropa con colgantes y las mochilas o bolsas escolares no se enganchen en los pasamanos o con las puertas del autobús.

Caminar siempre al menos a dos metros de distancia de los laterales del autobús.

Un momento de máximo riesgo es cuando los niños llevan juguetes, estuches… y se caen cerca del autobús. Si esto sucede, NUNCA recogerlo del suelo. Indicar al conductor o al acompañante la situación, y recogerlo con la máxima precaución.

Cuando se sube al vehículo, hay que sentarse en la plaza rápidamente.

Si al salir tienes que cruzar la calle por delante del autobús, camina por la acera o por el borde de la carretera hasta un punto que esté al menos tres metros por delante del autobús (cinco pasos grades) antes de cruzar. Asegúrate de que el conductor del autobús puede verte y de que tú le ves a él para seguir sus indicaciones.

 Recomendaciones dentro del autobús

Quedarse sentado en el asiento hasta que finalice el trayecto.

No gritar ni alborotar. Deja que el conductor se concentre en su trabajo.

La presencia de un acompañante es obligatoria en aquellos transportes escolares en autobús, cuando al menos, el 50% de los viajeros sean menores de 12 años. El acompañante debe velar por:

Que nadie vaya de pie, y que nunca viajen más niños que plazas del vehículo.

Ubicar el botiquín, y saber utilizar el martillo rompecristales y el extintor.

Conocer los mecanismos de seguridad del vehículo (situación y funcionamiento).

Prestar especial atención durante la subida y bajada de los menores del vehículo. Descender del vehículo mientras se realizan estas operaciones.

Conocer la situación de las ventanas de socorro o emergencia.

El acompañante debe ir cerca de la puerta central o trasera.

Controlar a los niños en todo momento, evitando que molesten al conductor.

Evitar que los niños crucen sin comprobar que no vienen vehículos.

Revisar la colocación de mochilas y otros elementos que pueden salir despedidos.

Los simulacros de evacuación de autobuses deben programarse periódicamente, al igual que se programan otros simulacros en los colegios, como los de incendio. Un buen momento para hacerlos es cuando el autobús llega al colegio con los alumnos.

Estos se podrían realizar en el recinto propiedad del colegio, participando los diferentes niveles educativos y siempre bajo la supervisión de las autoridades responsables del mismo. Es conveniente variar el tipo de simulacro de evacuación para contemplar distintas posibilidades, y que los niños evalúen los errores, y cómo solucionarlos.

Fuentes: DGT, ABC y RACE

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