El verano suele ser la época del año en la que la mayoría de la gente usa con más frecuencia su vehículo. Queremos viajar; conocer sitios nuevos; acceder a calas tranquilas y bonitas para bañarnos con tranquilidad evitando las aglomeraciones; visitar pueblos recónditos…

Pero, nuestro coche en verano sufre más de lo habitual. No solamente debido a que lo usemos de una forma más intensiva (que también). Las altas temperaturas, el sol e, incluso, el viento húmedo en las zonas marítimas, cargado de sal y arena, pueden provocar daños en nuestro coche.

Claves y trucos para cuidar de tu coche en verano

¿Qué podemos hacer para proteger nuestro vehículo en verano? A continuación os enseñamos algunos consejos útiles para que nuestro coche sufra lo mínimo posible y que podamos disfrutar de él durante las vacaciones de verano. Si los seguimos, conseguiremos alargar la vida útil del vehículo.

  • Lo primero y antes de nada, especialmente si vamos viajar muchos kilómetros, es que revisemos las partes más importantes para el correcto funcionamiento de nuestro coche. En este artículo te contamos qué no puedes olvidar en una revisión antes de salir de viaje.
  • La acción del sol intensa y constante sobre nuestro coche puede ser demoledora. Lo ideal tanto en invierno como en verano es aparcarlo bajo techo pero como esto no siempre es posible debemos intentar aparcar en la sombra y cubrirlo en la medida de lo posible, mínimo con el parasol en las lunas delanteras y traseras, especialmente en las horas de más calor para evitar que suba la temperatura interior del vehículo y no se deterioren los materiales.
  • Un protector de volante también evitará que nos quememos las manos al retomar nuestro viaje, sobre todo si tenemos intención de coger nuestro coche en las horas de más calor y está a pleno sol.
  • Especialmente en los días de viento en las zonas costeras es recomendable lavar el vehículo con frecuencia, para evitar que el salitre depositado por el aire provoque corrosión.
  • La presión de los neumáticos debe comprobarse durante todo el año pero con especial atención en verano, puesto que con el calor, la temperatura de éstos también aumenta y con ello la presión. Por ello debemos recordar que la presión de los neumáticos hay que mirarla en frio, antes de circular, para que no se vea falseada por la temperatura. Tanto si la presión de los neumáticos está demasiado baja como demasiado alta de forma constante los estaremos forzando y nos durarán mucho menos tiempo ya que se deteriorarán más rápido.
  • De hecho, los pinchazos y “reventones”suelen ser más habituales en verano que en cualquier otra época del año (especialmente si se circula por carreteras con un firme irregular) no solo porque se usa más el coche sino ya que debido a las altas temperaturas del asfalto la goma de los neumáticos se vuelve más “sensible”
  • El calor es el mejor aliado para nuestro motor. Afecta negativamente a su rendimiento y hace que pierda potencia. Por ello es importante que el anticongelante se encuentre en condiciones óptimas. En caso de que el motor se caliente excesivamente (si el indicador sobrepasa los 90º y se acerca a la zona roja), un truco efectivo y recomendable es encender la calefacción un rato y mantenerla al máximo hasta que consigamos liberar el calor del motor. Con esto lo que hacemos es que el refrigerante del radiador de la calefacción, el cual está más frío, se junte con el del radiador del motor bajando la temperatura, incrementando el tamaño del circuito y a su vez el ventilador de la calefacción actúa de refrigerador extra enfriando el agua que pasa por el radiador de la calefacción.
  • Ten cuidado a la hora de usar el aire acondicionado. El buen estado del filtro y una correcta carga de gas refrigerante son vitales para un correcto funcionamiento del sistema. Antes de encender el aire a la máxima potencia, empieza por airear de forma natural el interior del vehículo dejando un par de puertas abiertas durante unos segundos, arranca el vehículo con las puertas o ventanillas abiertas y enciende el aire acondicionado. Una vez iniciemos la marcha ya podremos ajustar el aire a nuestro gusto. De lo contrario, estaremos provocando que el aire acondicionado trabaje en exceso y el motor se recaliente.
  • Además, mantener las ventanillas del coche abiertas un rato mientras el aire acondicionado está activo nos ayudará a eliminar ácaros y otro tipo de sustancias en suspensión que se han quedado en el interior del coche. Puesto que al haber estadocerrado y sometido a altas temperaturas, los plásticos y la tapicería desprenden toxinas. El aire acondicionado, si no dejamos un rato las ventanillas abiertas, esparce estas sustancias dañinas por todo el habitáculo. Y no es nada recomendable que las inhalemos.
  • Una negligencia en el mantenimiento y el cuidado de los frenos también puede causarnos desagradables sorpresas durante el verano. Las pastillas de freno hacen fricción contra el disco de forma natural, lo cual genera ya de por sí bastante calor. Si esto se combina con las olas de calor veraniego el resultado es que tenemos una mayor dificultad para la refrigeración de las pastillas y los discos.
  • Se recomienda que la conducción sea lo más suave posible en verano evitando abusar del sistema de frenos y ayudándonos del freno motor. Si los frenos se sobrecalientan la capacidad de frenada del vehículo desciende, los discos pueden deformarse y se produce una mayor degradación del líquido de frenos. Por lo tanto, si nos enfrentamos a descensos pronunciados durante trayectos largos, es mejor que utilicemos las marchas cortas para pisar menos los frenos.
  • Limpiar el coche en verano mínimo cada quince días (manualmente es incluso mejor que con los rodillos) hará que nuestra carrocería se mantenga lo más lustrosa posible. Y que nos aguante más tiempo como si estuviera recién pintado.
  • Los típicos insectos aplastados o excrementos de aves después de un viaje largo, especialmente en zonas más naturales, son altamente corrosivos para la pintura. Si no se quitan a tiempo, son prácticamente imposibles de eliminar. De hecho, es recomendable usar cera absorbente de rayos ultravioleta, que ayudará enormemente a proteger la pintura de la acción del sol.
  • Pero no solamente hablamos de un tema “estético”. Mantener limpio el parabrisas es algo que repercute directamente en nuestra seguridad. Se recomienda usar un líquido especial para esta época del año, que consiga eliminar efectivamente y sin dañar la superficie los insectos y demás residuos.
  • Otro consejo que a priori podría pasarnos desapercibido durante los meses de verano es no llenar nunca el depósito al máximo. Tanto la gasolina como el diésel se expanden con el calor, de modo que el depósito podría desbordarse. Y la fuga de combustible en un ambiente de extremo calor aumenta el riesgo de incendio.

Pero, sin lugar a dudas y como os comentábamos al principio de este artículo, lo más importante para evitar sustos y proteger nuestra seguridad es cerciorarnos de que nuestro coche tiene sus elementos vitales al día. Dejar estas revisiones en manos de profesionales, especialmente en épocas tan delicadas para el motor como es el verano, garantizarán que nos sentemos tranquilos frente al volante.

¿Tienes dudas sobre a qué elementos de tu vehículo debes prestar mayor atención en verano? ¡Consúltanos! En GRUPO IDV-ITV Services estamos altamente especializados en la salud de tu vehículo.

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